¿RPA es realmente un motor para la transformación digital?

La automatización robótica de procesos continúa creciendo exponencialmente, una de las áreas de mayor interés en la industria de la tecnología en 2019

La automatización robótica de procesos (o RPA por su sigla en inglés), está experimentando un crecimiento astronómico. Los analistas líderes de la industria creen que el mercado tendrá un valor de 4.3 miles de millones de dólares en 2022 (en 2018 ya estaba valuada en 1.7 miles de millones). Las empresas que ofrecen software de RPA, como Blue Prism y UiPath, actualmente están valuadas en miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, grandes proveedores de software como SAP recientemente anunciaron que estarán desarrollando sus propias capacidades de RPA y que éstas estarán disponibles como parte de su suite tradicional de productos de software.

Según un informe de Deloitte de 2017, el 53% de las empresas ya ha empezado a trabajar con RPA, y esperan ver que este porcentaje aumente hasta 72% en 2019, llegando a una “adopción prácticamente universal” en 2022. Sin embargo, pese a este nivel de adopción generalizada, el informe destaca que hasta ahora muy pocas empresas han logrado escalar sus iniciativas de RPA; la mayoría de ellas sólo cuenta con un piloto o una prueba de concepto (la gran mayoría de las empresas ha implementado menos de 50 robots). Este es el desafío actual para las empresas: cómo convertir el evidente potencial de la RPA en un cambio a nivel empresarial.

¿La RPA es realmente la clave para la transformación digital?

LA RPA impulsa la digitalización de los procesos, que es la base de la transformación digital de la empresa. Brinda la oportunidad perfecta para reconsiderar la forma en que una empresa ha estado llevando a cabo sus actividades, cómo puede alinearse con el mundo digital, y cómo ofrecer mejores resultados a sus clientes. Este enfoque es el que vemos normalmente en los casos de éxito de RPA: cómo las empresas primero mejoran y luego digitalizan sus procesos de negocios centrales.

La RPA ayuda a mejorar la eficiencia, pero no es fundamental en la transformación digital de la empresa. Esto se debe a que en realidad, muy frecuentemente las empresas la usan para optimizar sus procesos “tal como están”, y así la transformación e integración de los procesos se vuelve más difícil en el largo plazo. Con la automatización, la empresa aparenta ser una empresa “digital”, pero en definitiva sigue atada a sistemas y enfoques heredados, por lo que sus iniciativas digitales se construyen sobre una base obsoleta e inestable.

Los adeptos de la RPA señalan que el cambio que ésta impulsa en la empresa no se trata sólo de optimizar los procesos o de volverse más eficiente, sino que es el motor de la transformación digital de la empresa en sí. Si bien a menudo se considera que la transformación digital es un término de moda, en realidad se refiere a la transformación fundamental de la empresa, que sólo puede lograrse mediante la digitalización y la integración de los procesos subyacentes.

El objetivo principal en una transformación digital es cambiar lo que se está haciendo y cómo se lo está haciendo. Pero, para lograr una transformación, en muchos casos las empresas deben combinar procesos y salir de la estructura de aislamiento habitual. Un ejemplo es la integración de los sistemas y procesos de facturación con la aplicación móvil de front-end; o la creación de una visión completa del cliente y sus interacciones con la empresa, que es algo que suele ocurrir en los grandes bancos, donde una parte desconoce lo que la otra está haciendo. Crear estas nuevas experiencias que los clientes buscan implica una transformación fundamental. El desafío que presenta la RPA es que normalmente se usa para optimizar los procesos tal como son, en lugar de mejorar la integración entre los diferentes sistemas.

Además, cabe destacar que la RPA puede configurarse rápidamente porque no requiere un código ni una integración compleja. Tampoco afecta la lógica de negocio subyacente. Pero eso no significa que hacerlo sea fácil, pero sí significa que es bastante fácil evaluar y probar la tecnología, al menos a pequeña escala. Esto implica que las empresas pueden encontrarse con que varias líneas de negocio están experimentando con su propia prueba piloto de RPA, sin demasiados aportes del CIO o del departamento de IT. Una vez más, estas iniciativas ayudarán a que mejore la eficiencia en un principio, pero con un alcance limitado, por lo que no lograrán alcanzar el máximo potencial que puede ofrecer la RPA.

La RPA es una tecnología increíblemente potente, y sigue mejorando con los avances que actualmente estamos viendo en inteligencia artificial, lo que explica por qué hay tal enfoque en ella. Sin embargo, la simple y sencilla automatización de un proceso no es suficiente para alcanzar el éxito en el mundo digital.