¿Cómo seducir al talento IT Millennial para quedarse en la compañía?

Opina Ana Felisatti, de Mulesoft. 

En el marco de la falta de recursos IT y frente a una generación que piensa más en experiencias laborales que en hacer carrera en una empresa, ciertos atributos se vuelven atractivos para retener los perfiles técnicos más buscados. No es novedad la crisis en el mercado laboral IT, sobre todo en lo que tiene que ver con talento técnico. Según CESSI (Cámara de la Industria Argentina del Software), el tercer trimestre de 2016 arrojó que más de 4.000 puestos de perfil tecnológico quedaron sin cubrir por no contar con los recursos humanos calificados, lo que implica que no aumenta aún el número de egresados de estas carreras frente a una demanda que sí lo hace.

Con este escenario, la rotación y la guerra por estos talentos es una constante. Además, se le suman las características propias de los Millennial, una generación que tiende a rotar de trabajo, a buscar experiencias nuevas, a no concebir una carrera en la misma compañía y a darle un lugar muy importante a los propios intereses y al balance entre trabajo y ocio.

Dado el contexto, termina siendo altamente complejo para las empresas encontrar y retener a estos perfiles técnicos. Sin embargo, existen ciertos atributos que resultan muy atractivos para estos candidatos, que los llevan a quedarse e incluso pensar una carrera a futuro dentro de una compañía.

En el caso de Ana Felisatti (26 años) , comenzó su carrera en MuleSoft Buenos Aires al ingresar al programa de reclutamiento orientado a jóvenes profesionales Colts, desde el cual la empresa busca nuevos talentos que quieran realizar una pasantía y crecer profesionalmente en el centro de innovación e ingeniería que funciona localmente.

“Ingresé a los 22 años cuando aún me quedaban algunos semestres en la facultad porque quería adquirir experiencia como desarrolladora. Había oído de las oportunidades de crecimiento y aprendizaje de la compañía a través de otros compañeros y decidí aplicar”, cuenta Ana.

Una vez que la pasantía finalizó, Ana ingresó a la MuleSoft como Associate Software Engineer: “Durante cuatro años continué siendo promovida dentro de la compañía hasta llegar, recientemente, al rol de Senior Software Engineer”.

Muchos representantes del talento Millennial IT deciden hacer su propio camino, emprendiendo o trabajando de manera freelance. Al respecto, Ana explica la importancia de adquirir experiencia laboral en un entorno corporativo a temprana edad. “En Programación y Tecnología uno necesita la experiencia laboral. Me parece muy enriquecedor aprender de la gente que tiene años de experiencia. MuleSoft tiene una calidad de talento muy buena, en general son personas brillantes y dedicadas, una excelente combinación. Formar parte de un equipo así implica el desafío constante de hacer las cosas cada vez mejor”, detalla y agrega que en la universidad es muy difícil aprender buenas prácticas de programación: “La universidad está más orientada a lo teórico o la realización de un trabajo práctico autocontenido, que si bien es extremadamente importante para la formación profesional, dista de la práctica diaria y de la programación de sistemas productivos a gran escala”.

El otro gran obstáculo para captar talento IT es la alta rotación de recursos, que son constantemente tentados con nuevas ofertas. En este sentido, Ana rescata lo seductor que resulta para los perfiles técnicos los desafíos complejos.

“Dentro de lo que es Argentina, el trabajo que hacemos es una anomalía. En nuestro país lo que más abundan son software factories donde hay un cliente que tiene la visión de un producto que quiere y el equipo de Programación lo ayuda a llegar ahí. Acá nosotros hacemos nuestros propios productos, pero que además, están pensados para desarrolladores, por lo que la complejidad de la tarea es muchísimo mayor. Tiene que estar bien pensado, ejecutado y también escalar. Cuando yo entré había uno o dos productos y ahora se convirtió en una plataforma entera, con diez o más”.

Vale aclarar que en MuleSoft, el núcleo del negocio son productos para más de 175.000 desarrolladores de cada industria a nivel global. Los productos se destinan a empresas pertenecientes en su mayoría a Fortune 500 con el objetivo de simplificar y facilitar la integración de aplicaciones, datos y dispositivos (a través de APIs).

El hecho de trabajar con pares de excelencia brinda aprendizajes más allá de lo técnico. “Trabajar en una empresa internacional, con un producto tan grande -por lo menos en relación al resto del mercado argentino- implica dificultad de trabajo y logística, es la organización de un producto de una magnitud enorme”, detalla Ana.

Otro atractivo es la posibilidad de adquirir visibilidad a la vez de explorar nuevas tecnologías. “Se organizan hackathones al menos dos veces al año. Ahí podemos probar y experimentar las tecnologías que queramos y nos podemos mostrar. Si bien en el día a día trabajamos con tecnología de punta, tenemos además estos espacios, algo que no ocurre en otros lugares. En otras empresas mandan las urgencias del día a día y no hay respiro, aquí tenemos la posibilidad de poner un freno, capacitarnos y aprender”.

La posibilidad de crecimiento sin techo también es otra ventaja. “Surgen cosas nuevas todo el tiempo, un producto, un equipo, posibilidad de trabajar afuera. No sé aún qué pueda pasar pero no me veo limitada en ningún sentido. Se da la particularidad que hay una escalera dual de crecimiento: podés ir por la parte de Management o por la de Desarrollo. En mi caso podría ser cualquiera de las dos vías, siento que tengo aptitudes para ambas”, explica y concluye que tampoco la mujer tiene obstáculos para crecer. “No se da ninguna problemática para la mujer como en otros lugares. Es igualitario. Por el hecho que no muchas mujeres estudian IT somos muy pocas pero no tenemos desventajas y estimulamos con iniciativas a que haya más mujeres en la industria”.